martes, 16 de diciembre de 2008

Ni olvido ni perdón...

Por algún lado me la iban a cobrar...
"Qué tanto médico, qué tanta atención, qué tantos turnos?!?! Vas a saber lo que es bueno...", murmuró la doctora entre sádicas risitas mientras firmaba la órden médica.
Cómo no me di cuenta lo que me esperaba... Cómo no sospeché la venganza del monstruo que con todo atacó nuestros bolsillos durante el año, La Obra Social.
A ella no le gusta que eso de tener siempre derivaciones, medicamentos, especialistas. Uno la imagina como una madre de amor infinito, amasando panecillos en la cocina de cada centro médico, tejiendo bufandas y mantas para abrigarnos en invierno, presta a abanicarnos en los días de calor; ingenuamente aseguramos que quiere cuidarnos, brindarnos lo mejor, que nos quiere a todos los que nos hermanamos bajo su ala por igual.
Pero estamos equivocados, a este enviado del mal no le gustan sus hijos adoptivos, menos aún los pedigüeños. No se sensibiliza con los demandantes; muy por el contrario, se irrita llegando a límites insospechados.
Y lo más temible. Se toma revancha.
Esto me recuerda a la frase de una particular depiladora, "Todas (golpeando con el dedo índice la mesa) se pagan en ésta (refiriendose a la vida, no a la mesa)... un pecho le sacaron a una que era amiga mía y me cagó".
A mí La Obra Social, vía la otorrinolaringóloga, me condenó a un macabro estudio de cuerdas vocales valiéndose de mi eterna disfonía.
Todavía puedo sentir el cablecito moviéndose endemoniado dentro de mi nariz... qué dolor, oh, dios! Qué flagelo!! Padecí la gloria de su venganza sobre mi cuerpo.
Me metieron un cable con cabeza luminosa por mi fosa nasal derecha hasta la garganta, mis ojos llorosos imploraban piedad. La doctora seguía dele que te dele moviendo el aparatejo haciendo caso omiso a mis lágrimas y mis uñas clavadas en el sillón.
Como si el sufrimiento no fuera suficiente me obligó a cantar el feliz cumpleaños...
Debería haberme rebelado, debería haberle cantado "El payaso Plim Plim".
Resultado: tengo que dejar de fumar... ahora es obligación.
Descarga: siguen los putos enter jugando cruelmente conmigo.

9 comentarios:

Lucas.- dijo...

jaja.. che.. todo bien si nos reimos juntos de tu desgracia, ajena mia?!

Roky Rokoon dijo...

el cigarrillo sucks

Zimbon dijo...

Ahhh, pero que dolor!!! Menos mal que no fumo!
Hay otras razones por las cuales te condenan a este tipo de torturas modernas?

Lucas.- dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ajenjo dijo...

Calma, calma Princesa. Yo estoy pasando por lo mismo. No la disfonía, sino el divorcio del tabaco. Hay un par de tips para combatir la ansiedad y el displacer que genera la abstinencia. Yo te ayudo. Contá conmigo.

beso
A

Dos dijo...

Bolooooo, me asustás.
Es el blog de IT?

Complejamente Yo dijo...

ddddsss... qué feo!! y no te daban ganas de estornudar? :P jajaja

Dark Knight dijo...

Y bueno, te aseguro que hay cosas peores a esas, por ejemplo una rectoscopía, eso si que es feo. (da escalofríos de solo pensarlo)
jajaja.
Siempre pensa que, no importa la situación, siempre puede empeorar.

Carolina dijo...

Lucas: riámonos de mí...

Roky: yes, it does. Fuck him!

Zimbon: puf, montones, lo hacen de puro placer... perversos! Si algún día tenés que hacerte un estudio de cuerdas te lo van a hacer, o si, como yo, estás disfónica desde hace dos años.

Comentarista que se autosuprime: espero que no... suelo ponerle humor a las cosas más insólitas, sería como un modo de suavizar las cosas. Te eliminaste nomás...

Ajenjo: cuento con vos!! Pasame ya esos tips!!!!

Dos: de quién?????

Complejamente yo: nooooo! Te imaginás qué dolor!!!!

Dark Knight: mmmm, no te creas... este año me hicieron algo parecido a eso. Dolió más por la nariz, te lo juro! Y ojito con lo que decís!! jja!