lunes, 14 de julio de 2008

Dormite o te rompo el alma...


Nacida en una pequeña ciudad del interior de la Provincia de Buenos Aires, criada en un barrio de esos donde en cada casa de la manzana hay un promedio de dos pibes o pibas de tu edad, que si en las escondidas te tocaba contar lo hacías hasta 180 mínimo; con tus papás que te dejaban durante la siesta, cuando ya rompías demasiado las pelotas, jugar sola en la vereda o irte en bici a la placita que quedaba cerca, agarrabas entonces la patineta o la aurorita para ser una bici voladora y salías con tu vecina de enfrente, esa con la que las cuentas se ajustaban a las piñas, con pérdidas importantes de cabellos pero sin rencores, ni peleas entre padres.

Una infancia feliz, podría decirse. Con libertad de acción plena, con árboles a disposición para treparse, con espacios de juego ilimitados.

Hasta cuándo?? Hasta que llegabas a la plaza de juegos y descubrías que tenías las piernas más largas que todas tus amiguitas, no necesariamente porque fueras alta, y en el subibaja no te despegabas más de 15 centímetros del suelo, o tenías que flexionar las rodillas.

Hoy en día sigue poniéndome muy feliz cuando estoy sentada en una silla o banco y los pies no me llegan al suelo. Como en el asiento alto de los bondis más nuevos.


Aclaración sobre alturas: en la adolescencia, todas estas amigas que cuando niñas eran pequeñas me llevaban media cabeza y dos talles de corpiño.

14 comentarios:

kb dijo...

que epocas aquellas!
yo vivi la misma infancia en mi quilmes natal!
eramos unos cuantos mas pero las escondidas eran magicas!
las pistas de bici en los terrenos vacios dejaban cicatrices!
y el futbol en la calle era magico!
abrazo!

Lucas.- dijo...

HUOLAS!

Buena infancia... que temita venirte a CF... mmm.. era necesario mencionar la palabra "corpiño"?! eh?! no sabes que un par de nosotros somos muy mal pensados.. eh?! jaja

Ajenjo dijo...

Hola pequeña!

Apa dijo...

Ahora que mencionás lo de los tamaños relacioné con mi post de hoy y me olvidé de ponerte el link. Seguro que no te enojás.
Te agrego a la blog list entonnces. :P

PUH dijo...

A mi cuando me cuelgan las patas (bastante seguido) me pasa eso de sentirme de nuevo una niña. Bah, esos placeres que solo una puede disfrutar en su interior, no?

johi dijo...

tuve una infancia muy parecida.

las piñas eran con lo varones,
y el ring ring de la bici del heladero...impagable!!!

jajaja tal cual, con mis amigas paso lo mismo!!

Natu dijo...

Ahhh que momentos aquellos!!!!

elanonimosoy dijo...

Extraño mi bici "aurorita" y la libertada que sentía con ella...

Dos dijo...

Linda pintura de esta Patria que espera y es la infancia.

La Mar en Coche dijo...

me hicite llorar tonta!
jajajaja
eMILIO.-

Carolina dijo...

KB: frutillitas en las rodillas!!!

Lucas: jajaj!!! c-o-r-p-i-ñ-o!!

Ajenjo: hola pequeño!

APA: arrrrrde troya!!! Ahora paso y chusmeo!!

Puh: sí! Tal cual!! Es eso.

Johi: chócale!!!!

Natu: sisi, lindos recuerdos.

Anómimo: creo que la gran mayoría arrancamos con la aurorita, no?

Dos: así es, señor. Mientras que no sea un mamarracho.

La mar: te paso carilinas virtuales!!

Amos de la Justicia dijo...

Hola.
Que lindas epocas las de la infancia.
Yo extraño jugar a la pelota en la escuela con una pelota de papel. era lo maximo.
Te mando un beso, nos leemos.
Dani

Horacio dijo...

claaaaro, o sentarse en la barra!!!! está bueno, a mí me gusta también

Carolina dijo...

Dani: puf, hay tantas cosas, tantos lindos recuerdos de la infancia...

Horacio: sisisisis!!! Me encanta eso!!! O pararme sobre el cañito del chango del supermercado y pedirle a Rober que me empuje...