miércoles, 14 de mayo de 2008

Un, dó, tré, vá, sí, arriba, cuatro, cinc, seis...

Nunca fui una chica extremadamente deportista. En verdad, ni en los extremos ni el medio me dediqué al deporte...
Pero conste que por elección, no por "ojota". Por suerte no fui de las que quedan hasta el final sin ser elegidas en la clase de gimnasia, hubiese hecho destrozos en mi ego... que no te prefiera en su equipo ni tu mejor amiga te asegura varias tardes de diván.

No sé si era vaga o más bien, huidiza, cambiante, inquieta, saltarina... Me divertía un tiempo, sí, no lo niego, pero a los pocos meses abandonaba el deporte en cuestión, y al arcón de los recuerdos la raqueta, pelota, guante, palo, paleta, etc, reto de mi madre mediante.
Fui a tres clases de tenis, dos meses de voley, tres de paddle, alguna clase de basket, un par de fútbol, cinco meses de hockey (y conste que con las vacaciones de verano de por medio).
El deporte que más me gustó y del cual me costó separarme fue el softball, fui como dos años, cuarto y quinto del secundario... y eso que íbamos, además de las clases en la semana, los sábados como a las 8 de la mañana a practicar con unos chicos. Plop!
Pero a mí me encantaba... yo creo que era porque pasaba mucho tiempo parada, corría cuando se me acercaba la pelota o cuando bateaba nomás. Un día les cuento sobre la vez que me dieron un pelotazo en la cabeza.

Durante estos diez años que llevo viviendo en esta bella Capital, visité el gimnasio en tres o cuatro oportunidades. La primera experiencia ni cuenta, eran unas máquinas que hacían todo por mí, yo sólo me tiraba cual lechón con una revista de chusmeríos y me dejaba hacer los ejercicios.

En esta última oportunidad, increíblemente y por vez primera, estoy arrancando el tercer mes consecutivo. Mucha bici, escalador y aparatos. Un lamento, verdaderamente...

Las dos veces del medio son las más divertidas. Alimenté mi malvado corazón mirando a esas compañeritas de clase que van totalmente a destiempo, las dubitativas, siempre moviéndose para el lado opuesto.

Había una especial; una señora rubia a fuerza de tintura y manzanilla que llamaba mi mirada. Cabe aclarar que los dos meses que concurrí a esta clase fueron con un año de intervalo. Ella era de esas mujeres que te das cuenta que van al gimnasio desde hace años, con la misma profesora, mismos días y horarios...

Pero sin embargo no pegan una.

Diagnóstico: cortocircuito en la panza.

Tratamiento: no se ha encontrado, para evitar mayores daños ubíquese atrás de todo.

Evolución: al suelo en caídas estrepitosas, estampamientos contra espejos más los años correspondientes de mala suerte.



10 comentarios:

Scar dijo...

Jajajaja.



En los gimnasios hay cada uno...
Igual prefiero a los torpes simpáticos que a esos chabones tan inflados que no pueden atarse los cordones son pedir asistencia.

O esas minas que son un infierno. Y después de serlo, abren la boca y lo son peor.

Pau dijo...

Las minas que viven en el gimnasio son rápidamente identificables, no por el cuerpo, sino por la falta de cabeza. Y las viejas que se matan todos los días a las 8 de la mañana son geniales!

Maria Noel dijo...

perra! no seas malita. yo soy de esas pobres personas que no pueden coordinar ninguna parte de su cuerpo para hacer una coreografia. es una sensacion muy frustrante.
igual mi poco gusto por el gymn va mas alla de eso, sencillamente me aburre (y asi estoy!)

Amos de la Justicia dijo...

hola caro.
te recomiendo el tenis. es un deporte muy lindo
saludos y nos leemos
Dani

Natu dijo...

jajaja es verdad chee...hay cada personaje en el gimnasio que no sabemos si esta intentando hacer la rutina o teniendo una convulsión!
Saludos

Carolina dijo...

Leónidas: jaja! En el gimnasio al cual voy hay uno que los brazos, de lo inflados que están, no le llegan ni a la cintura...
Quedan ho-rri-bles, a mi gusto, esos cuerpos tan trabajados.

Pau: hay una vieja que cada vez que estoy ella está, hace aparatos, clases, aparatos, así, en capicúa. Es re macanuda, sólo que no debe tener nada que hacer...

María: serías la que se paraba adelante de todo en mis clases???? Jajaja! un chistecito...

Dani: el tenis de mesa estaria bueno... Si alguien tiene para donar una mesa, yo encantada, eh!

Natu: jajajaja!!!!! Muy bueno!!! jaja!

Scar dijo...

¿Así que por culpa del mismo atorrante hay engendros como vos y yo por la net?


¡¡No digamos nada más porque lo van a matar a Podetti!!!

(sí, vengo de lo de Polzú)

Facundo, el que no se hequiboca dijo...

Yo hice softbol en el colegio... qué aburrición, Caro!

Lucas.- dijo...

jajaaj... nah.. mirá.. ne me acuerdo quien decía..

"La actividad física es una esupidez... si usted está bien no la necesita y si está mal no puede hacerla"...

jaja..

Beso.

Colores dijo...

jajajaja.. me hiciste reír mucho!!! Yo de deportes niente (o algo así) pero fiel seguidora de las clases de gym de todo tipo... probé todo lo que te puede ofrecer un gimnasio salvo el sauna..jejeje
Son muy divertidos los tipos de gente que asisten... salvo que yo no se en qué grupo me encuentro... tal vez muchos se rían de mí.. jeje
Igual ahora estoy tipo flan porque hace un embarazo y 11 meses que no voy a hacer nada..