Recordando la publicidad esa donde uno decía "con una mirada me dijo...", me puse a pensar en algunas clases de miradas. Las miradas de colectivo.
Yo viajo, como la mayoría de los trabajadores, todos los días a la misma hora (minutos más minutos menos) en el mismo colectivo ahora que ya soy residente de Capital otra vez y no alterno con GBA.
Siempre fui bastante saludona, sobre todo en mi infancia. Caminaba por la vereda y saludaba a todo cuanto me cruzara, no porque conociera sino porque estaban ahí y me parecía correcto hacerlo.
Ahora sólo lo hago con esa gente que veo todos los días, camino a la parada de colectivo saludo a la encargada del edificio, a los chicos del lavadero de autos y a los señores de la agencia de remise. Sin embargo, con los compañeros de viaje sólo parece bastar una mirada...
Si está la señora de rulitos esperando el colectivo es que estoy llegando tarde. Yo imagino que ella entra a las 9:30 hs y trabaja en un consultorio o estudio jurídico contable cerca de Retiro. La he cruzado luego por la tarde, lo que provoca en mí esa catarata de pensamientos de "de dónde carajo la conzco??", paseando un caniche que es igual a ella.
Una vez en viaje miro a ver si está el chico que trabaja en la parada siguiente a Lacroze, nos saludamos con la mirada y me paro al lado, de esa forma consigo rápidamente asiento. De hecho, pareciera que él me mirara con cara de "acordate, Caro, que bajo en acá nomás".
También suben una chica y un chico. Estoy segura de que ella labura como asistente de marketing por Barracas, es muy responsable, sus jefes no valoran todo lo que hace y sus compañeros la adoran, siempre lleva galletitas pepitos y merengadas. Es callada hasta que entra en confianza. Le cuesta mucho madrugar, es por eso que se pega una ducha apenas se levanta para ver si puede abrir los ojos, se toma un cafe sin azúcar y sale.
El otro día la encontré en el colectivo cuando subí, me pareció raro ya que siempre sube después, debe haberse ido a dormir a la casa de los padres que, me parece, viven en Munro...
Él se sube en la misma parada que ella, una antes de Lacroze. Siempre va leyendo, siempre, tenga o no lugar, sentado o parado, con colectivo lleno o no, siempre lee. A veces me cuesta chusmear con qué libro está, se ve que los compra usados y están las tapas un poco borroneadas. Su trabajo le gusta, tiene pinta de no sé qué... Tiene anteojos de psicólogo o de alguna humanística, tal vez sea sociólogo o estudiante y labura en investigación de mercado. Creo que sí, es eso. Es tranquilo, los fines de semana disfruta yendo a comprar material a Parque Centenario, antes iba mucho a Plaza Italia, también a Parque Rivadavia.
Ellos no se conocen pero, seguramente, harían buena pareja.