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miércoles, 6 de febrero de 2008

Una ovejita, dos ovejitas, tres ovejitas...


En esta corta y humilde, pero no por eso menos emotiva, ceremonia, les hago entrega de mi formación del inconsciente.

Suele pasarme que tengo sueños raros... como muy reales por un lado, nada de volar, o saltar y quedar suspendida en el aire, ni tampoco caída de dientes; pero por otro, muy improbables y empapados de ficción.

También dan cuenta de mi estupidez a la hora de elegir... más cuando estamos hablando de un sueño, puedo hacer lo que quiera en él, crear lo que se me antoje.

Les hago un paréntesis, sin paréntesis, aquí para contarles que muchas veces he logrado dirigir un poco el sentido de mis sueños; cierro los ojos, pienso fuerte, fuerte en lo que quiero figurar... y zas! arranco con lo que yo quiero, aunque sólo por un ratito, después sigue el curso que él quiere. También he logrado darme cuenta de estar soñando y lograr el despertar.

Vuelvo al tema anterior; el de los sueños raros. Recuerdo morrones cortados en juliana que caminaban, haber sido nieta onírica de China Zorrilla, estar en medio de una guerra atrincherada, entre otros.

En este último, habrá sido la semana pasada, soñé que era novia de John Locke. Sí, el de Lost, el Aldo Rico de la isla. Lo raro es que yo, al dirigirme a él, no le decía Bubu, Cosita, Osito, Currucucú, Titán o Pipipipi, sino a secas John Locke.

Estábamos en un club en una pileta gigante, de esas que no alcanzás a ver dónde terminan, de hecho me parece que no tenía fin.

Carolina: John Locke, vamos?

John Locke: No, a mí me queda una semana más de vacaciones, andá vos si querés... Además si no es en avión yo no viajo.



Después íbamos a hacer pis atrás de unos arbustos.





Haber podido elegir, me soñaba algo con Sayid...











PD: Mauricio no volvió a mensajear.









martes, 29 de enero de 2008

El sátiro del teléfono

Como les he contado oportunamente, creo, me mudé hace muy poco tiempo a unas tierras lejanas. "Creo" que les conté, no es que "crea" que me mudé y no esté segura del todo...

Bueno, en fin, el tema es que estamos recibiendo desde hace un par de semanas mensajes al teléfono fijo enviados desde un celular como mensajes de texto (creo que sólo Movistar tiene este servicio).
Con el primero nos reímos, con el segundo mmmmaso, el tercero no fue divertido, y con los últimos recibidos el día de ayer ya nos rompieros las bolas.

No es que digan cosas obsenas, ofensivas o intimidatorias, pero molestan porque sabemos que nos estuvieron observando... Por ejemplo un día vino una amiga y nos cortó el pelo a todas en el patio, al otro día recibimos: "fueron a la peluquería?", encima te habla un señor con una voz de miedo que es terrible, esas voces graves con carencia total de expresión.
Otro día subieron dos de las chicas con el dueño al techo de la casa a ver algo del tanque de agua. Mensaje recibido: "no suban arriba", claro, no bajen abajo, no derecheen a la derecha, etc...

Y ayer, luego de 15 días ininterrumpidos de estar en el patio all day long, prácticamente ni nos asomamos... Qué recibimos desde las siete de la tarde en adelante?? "Dónde están?"

Ahora vamos con las hipótesis. Estamos bastante seguras que es el hijo de la vecina, un niño divertido y juguetón de 26 años más o menos... El flaco está todo el día en la habitación, desde la cual se puede ver perfectamente nuestro jardín; encima somos todas chicas del interior... qué quiero decir con esto? Estamos acostumbradas desde niñas a los ambientes grandes, a las casas enormes y por lo tanto a hablar a los gritos... o sea que no hay que esforzarse ni un poquito para escuchar claramente casi hasta nuestros pensamientos. Ok, somos chillonas, encima cuatro mujeres a las cuales se suman los fines de semana como diez personas más...

Calculo que el tipo de la garita de la esquina ya debe hasta saber qué tampón una cada una, con quién estuvo fulana y cuán boludo es pirulo...

Otra de las teorías es que haya fantasmas. Esa la estoy pensando ahora, previo unir un par de cosas... Ayer apareció de la mismísima nada arroz en el piso del comedor, crudo, imaginen que hervido y condimentado sería un asco, un pegoteo.
Imagino, entonces, que tal vez es el almita de una pobre novia despechada que fue abandonada en la puerta del registro civil (de ahí el tema del arroz), y por ahí alguien que vivió ahí fue el novio malvado y abandónico....

O la mafia china...




Enter, varios enter. Anoche llamé al número que queda registrado con los mensajes y hablé con una mujer (según nosotras la vecina, que llamaremos Mirta), la primera vez empecé a contar lo que pasaba y me cortaron, la segunda se escuchaba de fondo la voz de un chico que decía, "cortá, cortá!!!!" (según nosotras el sátiro del teléfono, que llamaremos Mauricio), y en la tercera, directamente encaré diciendo "hola Mirta" para ver si era o no ella. "Quién habla?", respondió ella, no dijo "noooooo, no soy Mirta"; le volví a explicar la situación y retrucó, "Nosotros no llamamos a nadie", el "nosotros" es sospechoso, se supone que el teléfono celular es personal, no es como el fijo...

Suponemos que lo re mil cagó a pedos al boludón del hijo y no volveremos a recibir más mensajes. De seguir con la jodita hacemos la denuncia y al carajo...

Ahh, una buena que pensamos es mandarle a la vecina mensajes de texto a su teléfono fijo, como venganza. Obvio que no lo vamos a hacer, pero podría ser divertido.



Llamado a la solidaridad: Ahora una consulta, alguien sabe cómo saber quién es el titular de un celular con el número???