Pese a estar vestida con un jardinero de jean, remerita gris con la estampa de Garfield y dos colitas decorando mis cabellos, era bastante grandecita.
15 primaveras tenía en ese entonces. Si hay algo que no fui es niña precoz.
Mi primer noviecito lo tuve a los 13 años; creo que lo más osado que hicimos fue darnos la mano mientras escuchábamos en la pileta del club al cual asistíamos un partido de Boca por la radio.
A los tres días, en medio de un recreo en el patio del colegio, él decidió que lo mejor era que siguiéramos siendo amigos, no podía "comprometerse" en una relación. Ahora lo pienso y grito a todo pulmón, "OBVIO NABO!!!! Quién se quiere comprometer a los 13 años??? Yo tampoco quería!!!!!".
Tampoco quise 12 años después cuando nos reencontramos y fuimos pseudo novios durante mes y medio, y ahí fui yo que le dije, "No va más".
A los 14 años me enamoré de un compañero de la escuela. Fue un amor adolescente, por ende, con mucho dolor. Él se sentaba delante mío y su mayor demostración de afecto era tirarme el pelo o cortármelo con una tijerita.
Lo más hot consistía en compartir chupetines.
Una noche, me preguntó en la matinee si quería ser su novia, yo le dije que sí, me temblaban tanto las piernas y las manos que aún hoy puedo sentirlo de sólo recordarlo...
Creo que no cabía en mí misma de tanta emoción.
Pero en sus arranques Carolina ya era medio contradictoria. Qué pasó????
Este Robertito en cuestión quiso darle un beso y Carolinita dio vuelta la cara.
Era muy boba...
Pero bueno, pasado ese bochorno, el enojo de él con su posterior abandono de mi persona, y un año y medio después, un 8 de octubre de 1996 tuvimos nuestro primer beso.
Vestida como describí al principio del post y con "Cachete, pechito y ombligo" de fondo en el boliche que ya no era matinee, experimenté mi primer beso.
Y fue uno de los mejores.
No como los de ese otro novio, que por supuesto muy poco duró, que de tanto que me metía la lengua me hacía dar arcadas...
Wacala!!
Descarga del día: hoy estaba en un centro de esos pagos fáciles donde hay una flechita que dice "haga la cola aquí" como a tres metros de la línea de cajas, cuando una vieja se me paró al lado en lugar de ponerse detrás. Y me di cuanta de cuán común es eso.
Y no era vieja como para cederle mi turno, de vieja sólo era su actitud de creerse impune y con prioridades.
Y no era vieja como para cederle mi turno, de vieja sólo era su actitud de creerse impune y con prioridades.
No tan amablemente, mirándola con mis ojitos con rayos y dejándole mi lugar: pase primero, señora, si quiere...
Señora con cara de perro que volteó la olla: no, gracias, está bien.
Carolina medio turula: pasa que como la tenía acá pegada a mí, pensé que quería pasar primero.
Tal vez la señora mayor pensó que el "Haga la cola aquí" significaba no hacer fila, sino ponerse todos en esa misma línea, cual si fuera maratón...